domingo, 25 de diciembre de 2011

20- SOBRE VUELOS

Romualdo era un hombre de finca. Ni holgazán ni trabajador, muy tranquilo y padre de tres hijos. Aquella siesta vio algo que surcaba el cielo y sin pensar demasiado tomó su escopeta y disparó un tiro certero. El algo cayó rápidamente y se desplomó en el piso con un golpe seco. Al acercarse, una vez disipada la polvareda, para sorpresa de Romualdo era un hombre el que yacía sobre la tierra. Este no dudó un segundo en llamar a la policía, y al cabo de unos minutos estaba Corbalán con su aire de soberbia parado en la tranquera.
Se inspeccionó cuidadosamente al ya cadáver pero no encontraron entre sus ropas nada que diera indicios de quien se trataba. Romualdo expresaba abiertamente haber sido él quien efectuó el disparo.
–Iba volando por el cielo – Les contaba a los efectivos.
–Miré, yo a usted lo conozco – Escupía mientras hablaba Corbalán –Pero no me venga con huevadas, que me está faltando el respeto – Frase con la que solía terminar sus conversaciones.
El pobre Romualdo esposado acabó en el calabozo acusado de asesinato. Queriendo o sin querer, volador o no, le había quitado la vida a un hombre. Hasta el infinito se cansó de jurar y rejurar a su abogado asignado la historia que a todos había contado. Este declaró insania y el destino fue el hospital psiquiátrico de seguridad de la cuidad.
Al poco tiempo su esposa e hijos dejaron de visitarlo. Se corría el rumor en el pueblo de que Romualdo había asesinado a este hombre por ser amante de su esposa, lo cierto es que nadie podía saber la verdad. En cuanto al muerto, nunca pudieron identificarlo, nadie reclamó por el cuerpo, como si de reclamar se tratara.
El psiquiatra a cargo del caso le había caído en simpatía este desdichado hombre de campo.
–Los hombres no vuelan, Romualdo – Le decía todas las mañanas, dándole unas palmaditas en la espalda.
–Los que no vuelan son los muertos – Respondía.-







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sábado, 17 de diciembre de 2011

19- ESCALAFANDROMEDARIO

De tan bien
que íbamos
salto al silencio
y en el fondo
del corazón
un tambor
de cuero
de cuervo.

Basta
del llanto
de los sauces.
Se instaura ahora
la hegemonía
de los eléctricos.

Agua blanda,
más valiosa
que cualquier metal
¿a que nos huele
esta trama invisible?

"Muchas dicen ser la luna,
pero solo ella la mía."-





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domingo, 6 de noviembre de 2011

18- LA VENTANA

(a Teodora)


Dicen por ahí que una persona es, en cuestiones de cordura, lo que "su pedacito de jardín" le permite ser. Inmediatamente se imaginaba un patio trasero instalado en su cabeza, poco más arriba de su nuca, lleno de verde, de helechos y enredaderas. Un lugar al cual recurrir. Intentaba dibujarlo pero luego desistía. Las amarillentas cuatro paredes de aquel pequeño y rebuscado departamento absorbían cualquier gana por más larga que esta fuera. De fondo y siempre sonando estaba su televisor de tres canales, como chistando, llamando continuamente su atención. De un jardín ni rastros, salvo una maceta llena de tierra que intentaba resolver aquella situación y que hacía las veces de cucha para su pequeña tortuga. Cuando Almendra necesitaba el calor del sol, él corría la gruesa cortina, solo un poco, ya que aquella ventana daba a las demás ventanas del edificio. Era inevitable, "una ventana que da a otra ventana puede volverte loco, ¡corazón!" canturreaba en forma de tango.

Ella, por otra parte, era un jardín andante. Comprendía la naturaleza en toda su extensión y sus manos podían hacer brotar hasta el árbol más seco. Fue por esto que cuando acepto entrar en aquel diminuto departamento todo comenzó a revolucionarse. Ni bien cruzó la puerta apagó el televisor, que ni siquiera alcanzó a dar su pronóstico del tiempo. Las palomas se amontonaron todas a la vista a zurear cantatas de amor incompresibles. Caminó hacia la ventana, abrió una de las hojas y se apoyó tranquila a disfrutar de ese espacio hasta ahora virgen. No había señales de la rara vecina de enfrente ni del vecino gritón de al lado, era como si el edificio se los hubiera tragado a todos y ahora comenzara a respirar, como honrando la presencia de aquella dama que se asomaba como una flor, llenando todo suavemente de tranquilidad. En ese lugar ella le contó una parte de su vida, él, mientras escuchaba atentamente no podía apartar aquellos labios de su mente. Esos labios comenzaron a florecer en su cabeza, tanto así que pronto no hubo lugar para otra cosa que no fuera ella. Los fantasmas, que habitaban gran parte, celosos hicieron sus maletas y reprochando contratos se marcharon a otros lugares. Sin siquiera esperarlo, había encontrado el jardín que tanto había buscado, ese espacio donde era feliz.

Después de todo, la felicidad es una idea que se construye, como un edificio con una ventana en donde su arquitecto seguramente nunca pensó que pudiera apoyar los codos el amor.







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lunes, 10 de octubre de 2011

17- REMINISCENCIA

Si tan solo
la muñeca
de pelo negro
y ojos de plástico
dejara de mirarme.

Quizás
el viento
también me arrastre
como una hoja.-






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domingo, 9 de octubre de 2011

16- PALABRAS PARA DESIGNAR LA NADA

Nada.

Nada de nada.

La calle estaba tan vacía,
ni el hocico de un pericote asomándose
desde la acequia,
ni el humo despojado de las bocas
desde los rincones oscuros en las plazas.

Buscar una buena idea era el pretexto,
era la misión.

Si bien, la cuidad siempre ofrece una imagen,
no por ello ésta debe suscitar la genialidad.

De modo que volví.

Hice girar la llave en la gran reja
y me deje tragar
por la silenciosa galería.

Tomé el ascensor.

Más silencio.

Deje con mi aliento
una gran nube estampada
en el espejo.

Silencio otra vez,
y la nada.

— Gracias...

— De nada.-







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martes, 4 de octubre de 2011

15- LA AMABA TANTO

La amaba tanto.
tanto como Poe a Sissy,
que cuando hubo de morir,
entre el láudano, el opio, y el alcohol,
suspiro fuerte y la nombró
para endulzarse la boca.

O como aquel anciano que salió en los diarios,
quien a la muerte de su esposa
tendió su cama,
acomodo su ropa
y coloco cada cosa en su lugar;
y para cuando todo estuvo ordenado,
puso la soga en su cuello
y corrió la silla.

La amaba tanto.
Casi tanto como Orfeo a Eurídice,
quien por ella atravesó el reino de los muertos,
convenció a Caronte, Cancerbero, y a Plutón;
y dejo rodar su cabeza hasta el río junto con su lira
solo para volver a verla.

O como Narciso
a Narciso.

Así fue...
él la amaba tanto
que prefirió dar la vuelta
y seguir.-









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miércoles, 28 de septiembre de 2011

14- ¿QUIÉN ROBO MIS AÑOS?

Brujas. La toco y gruñe.

Las estaciones no significan nada para ellas ¿Se han preguntado en que estación están? Pues solo los mortales nos preguntamos ese tipo de cosas.

La inmortalidad, le ofrecen la inmortalidad y la prefiere.

El enamorado va a buscarla, y en el camino se cruza a una pequeña niña saltando alegremente. Entra en la habitación de la que ama y solo encuentra una nota que dice: "Me llevo 30 años de tu vida".

Maldición. Todo por no decir nada mejor que el silencio.

¿Alguien puede?-







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13- (Sin título)

A veces pasan cosas.

A veces pasan cosas que se van.

A veces pasan.

A veces.



Cuestión de esperar.-





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martes, 27 de septiembre de 2011

12- LOS RITUALES

Había escuchado alguna vez que en las noches de tormenta debían taparse los espejos. Nunca supo bien el porqué de esta medida, pero aprendió a temerle como a las tantas otras medidas de las cuales tampoco conocía el porqué.

De la misma manera oyó que por la vida de cada hombre correspondían siete mujeres. Esto hizo ruido inmediatamente dentro del precario pero disimulado sistema de creencias que Pedraza había logrado construir y llevar consigo a lo largo de toda de su vida.

-La puta- descomprimió de a poquito. Desde hacía un tiempo se venía sintiendo la periferia del centro, el fondo de la figura, como si paulatinamente todo se apartara, se alejara, y además como si él lo permitiera. Era como ser el espacio que uno siempre deja en blanco a la hora de colorear. Pedraza nunca había tenido mucho éxito con las mujeres, y aún si eso fuera poco, ahora se enteraba de esto.

Mientras caminaba no pudo evitar sacar cuentas. La primera de ellas era Noelia, aquella vecinita de trenzas y coloradas mejillas a quien dio su primer beso bajo el tobogán de la plaza, y a quien no volvió a ver luego de que sus padres decidieran mudarse a la capital. La segunda Carolina, compañera de quinto grado, a la que se atrevió tomarle la mano una tarde de vuelta de la escuela. Lástima caerle tan mal a sus amigas. La tercera Judith, si bien solo intercambiaron unas pocas palabras en una fiesta había habitado en su cabeza durante todo un verano. De la cuarta mejor ni acordarse, una fría y descorazonada mujer que lo había usado para darle celos a otro tipo. La quinta Laura, pues no todas habían sido pálidas. Dos hermosos años de novio. Lamentablemente hasta las mejores telas en algún momento se destiñen o rasgan. Y finalmente Daniela, tres años y medio conviviendo en un departamento en el que hasta las cucarachas se sentían apretadas. “Necesito un tiempo, mi espacio” le dijo una mañana en ayunas, y a los dos meses ya estaba saliendo con un compañero de trabajo que desgraciadamente había tenido el placer de conocer.

Según la sentencia ahora solo quedaba esperar a la séptima y última mujer, quizás no habrían más oportunidades para conocer a otras personas, lo que significaba quedarse solo. Sus treinta y nueve años pesaban demasiado. Se preguntaba si habría entendido bien, pues consideraba injusto hallarse con la soga al cuello.

-Este mundo se debe haber descentrado - Pensó – Algunas medidas no son para todos los hombres, hay quienes disfrutan centenares de mujeres, y yo que solo pido amar a una no puedo ¿por qué justamente tengo que ser yo el que se ve llevado a dar este movimiento involuntario siempre en contradicción con el movimiento anterior? A ver… por ejemplo, si encuentro una moneda en el suelo, la levanto, luego me veo obligado a soltarla en algún kiosco o sobre la mano de algún chico en la calle. Ellas son las que se van, yo solo me veo obligado a soltarlas…

Pedraza debía de estar equivocado, como si una jauría de sutilezas hubiera pasado frente suyo sin que lo advirtiera; algo debía de estar mirando mal en él. Esa noche llego a su casa, puso a calentar el agua y descubrió todos los espejos.-







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martes, 16 de agosto de 2011

11- TRANSMIGRACIÓN



Pensó el arbol:

Cuando sea hombre
abandonaré estas colinas
y andaré descalzo
por aquellos senderos.

Beberé la sangre,
comeré la carne,
respiraré humo.

Cantaré
viejas reminiscencias de madera.
bailaré bruscamente,
seguiré los pasos,
inventaré los míos.

Buscaré una muchacha
con dedos de contorsionista,
para luego perderla
y volver a buscarla.

Encontraré la mujer,
serenará el ansia,
sembraré la semilla
junto a la palabra.
Miraré la ventana
y pensaré en el árbol,
por este sendero
vistiendo aquellas colinas.-







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