domingo, 9 de octubre de 2011

16- PALABRAS PARA DESIGNAR LA NADA

Nada.

Nada de nada.

La calle estaba tan vacía,
ni el hocico de un pericote asomándose
desde la acequia,
ni el humo despojado de las bocas
desde los rincones oscuros en las plazas.

Buscar una buena idea era el pretexto,
era la misión.

Si bien, la cuidad siempre ofrece una imagen,
no por ello ésta debe suscitar la genialidad.

De modo que volví.

Hice girar la llave en la gran reja
y me deje tragar
por la silenciosa galería.

Tomé el ascensor.

Más silencio.

Deje con mi aliento
una gran nube estampada
en el espejo.

Silencio otra vez,
y la nada.

— Gracias...

— De nada.-







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