Tardé en darme cuenta, pero la plaza España oculta un gran secreto. Su fuente central cumple la misma función que una rotonda. No hay nada de inaudito en esto, pero si usted se fija atentamente verá que su tránsito no es casual, sino ordenado.
Un transeúnte que viene del este y cruza diagonalmente la plaza, digamos de 9 de julio a Av. España, tiene dos opciones. La primera es doblar ni bien ha llegado a la fuente, esto es costear el lado derecho de la misma, la segunda es doblar costeando el lado izquierdo.
Lo extraño es que esto no está dispuesto por que sí. Un grupo, al que llamaremos “A” costean únicamente el lado izquierdo y otro grupo, al que llamaremos “B”, costean solo el lado derecho; dependiendo ambos del punto cardinal en el que vengan.
Ocurre lo mismo en el caso contrario, ya sea de Montevideo a San Lorenzo o viceversa de cualquiera de las opciones. A lo que voy es que el lado optado por cada uno de los dos grupos siempre es el mismo.
Pero eso no es todo. El secreto reside en que si usted es una persona que no ha superado aún los 40 años, sistemáticamente costeará solo uno de los lados de la fuente, perteneciendo así al grupo “A”. Si es usted una persona de edad avanzada a los 40 años, costeará el lado opuesto, siendo su grupo el “B”. Siguiendo esto, al atravezar la plaza España mecánicamente nos vemos llevados a cruzarnos en el camino la juventud con la vejez, y viceversa dependiendo cual sea nuestro grupo respectivo. Cuando alguien se atreve a contradecir su destino, esto es tomar el camino correspondiente al otro grupo, al prestar atención podrá observar en cada gesto, en cada ademan, de las personas que se cruzan ante uno, lo que se será, como, en que triste figura se habrá de advenir y hasta si habrá al menos un ápice de felicidad sobre el rostro que portaremos en el futuro. O se verá, en el caso contrario, lo que una vez se fue, con lo que se contó y por ende lo que se perdió y en lo que finalmente habrá de transformarse.
Ahora ya lo sabe, así que si no quiere darse por enterado de lo que se ve sobre ese espejo, le recomiendo que no cruce la plaza España y que ni siquiera intente cambiar su curso.-
...
Muy bueno querido. De verdad me ha encantado. Espero que siga escribiendo un abrazo.
ResponderEliminar