Si tan solo
la muñeca
de pelo negro
y ojos de plástico
dejara de mirarme.
Quizás
el viento
también me arrastre
como una hoja.-
...
lunes, 10 de octubre de 2011
domingo, 9 de octubre de 2011
16- PALABRAS PARA DESIGNAR LA NADA
Nada.
Nada de nada.
La calle estaba tan vacía,
ni el hocico de un pericote asomándose
desde la acequia,
ni el humo despojado de las bocas
desde los rincones oscuros en las plazas.
Buscar una buena idea era el pretexto,
era la misión.
Si bien, la cuidad siempre ofrece una imagen,
no por ello ésta debe suscitar la genialidad.
De modo que volví.
Hice girar la llave en la gran reja
y me deje tragar
por la silenciosa galería.
Tomé el ascensor.
Más silencio.
Deje con mi aliento
una gran nube estampada
en el espejo.
Silencio otra vez,
y la nada.
— Gracias...
— De nada.-
...
Nada de nada.
La calle estaba tan vacía,
ni el hocico de un pericote asomándose
desde la acequia,
ni el humo despojado de las bocas
desde los rincones oscuros en las plazas.
Buscar una buena idea era el pretexto,
era la misión.
Si bien, la cuidad siempre ofrece una imagen,
no por ello ésta debe suscitar la genialidad.
De modo que volví.
Hice girar la llave en la gran reja
y me deje tragar
por la silenciosa galería.
Tomé el ascensor.
Más silencio.
Deje con mi aliento
una gran nube estampada
en el espejo.
Silencio otra vez,
y la nada.
— Gracias...
— De nada.-
...
martes, 4 de octubre de 2011
15- LA AMABA TANTO
La amaba tanto.
tanto como Poe a Sissy,
que cuando hubo de morir,
entre el láudano, el opio, y el alcohol,
suspiro fuerte y la nombró
para endulzarse la boca.
O como aquel anciano que salió en los diarios,
quien a la muerte de su esposa
tendió su cama,
acomodo su ropa
y coloco cada cosa en su lugar;
y para cuando todo estuvo ordenado,
puso la soga en su cuello
y corrió la silla.
La amaba tanto.
Casi tanto como Orfeo a Eurídice,
quien por ella atravesó el reino de los muertos,
convenció a Caronte, Cancerbero, y a Plutón;
y dejo rodar su cabeza hasta el río junto con su lira
solo para volver a verla.
O como Narciso
a Narciso.
Así fue...
él la amaba tanto
que prefirió dar la vuelta
y seguir.-
...
tanto como Poe a Sissy,
que cuando hubo de morir,
entre el láudano, el opio, y el alcohol,
suspiro fuerte y la nombró
para endulzarse la boca.
O como aquel anciano que salió en los diarios,
quien a la muerte de su esposa
tendió su cama,
acomodo su ropa
y coloco cada cosa en su lugar;
y para cuando todo estuvo ordenado,
puso la soga en su cuello
y corrió la silla.
La amaba tanto.
Casi tanto como Orfeo a Eurídice,
quien por ella atravesó el reino de los muertos,
convenció a Caronte, Cancerbero, y a Plutón;
y dejo rodar su cabeza hasta el río junto con su lira
solo para volver a verla.
O como Narciso
a Narciso.
Así fue...
él la amaba tanto
que prefirió dar la vuelta
y seguir.-
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